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¡Hola¡ ¿Cómo han ido esas vacaciones? Quien más, quien menos espero que cada cual haya encontrado sus espacios de descanso y desconexión. Como todo el mundo, el que suscribe también le cuesta volver a escribir en esta tribuna, pero la vida sigue y es apasionante. Y el futuro que tenemos por delante requiere, sin duda, de nuestro esfuerzo continuado, trabajo, dosis de realismo, paciencia y búsqueda de soluciones alternativas al momento de crisis económica ?y social- que nos está tocando vivir. Nada ha cambiado sustancialmente desde antes del verano. La cifra de paro roza los cuatro millones de personas sin empleo, siendo Andalucía la que más número absorbe.
A pesar de los esfuerzos que se están haciendo por la vía de la internacionalización de las empresas y las mayores exportaciones ?tanto en España como en Andalucía a través de Extenda y por el propio impulso de los empresarios-, además de la inversión pública ?que es del todo insuficiente y no se espera que aumente-, y que el turismo siga manteniendo sus altos índices de actividad e ingresos, la economía parece que no va a repuntar en breve. Lo decía Zapatero ?consciente o inconscientemente- en Japón recientemente, al comparar la economía española con la nipona: estancamiento en los niveles de PIB durante años. La diferencia es que aquí contamos con más recursos naturales que en Japón, aunque menos capital y menos mano de obra cualificada. Si a esto añadimos que no se ven nuevos sectores que pueden tirar de la economía y que el sistema financiero tiene que pasar todavía su propia reestructuración, ustedes concluirán el panorama.
Releyendo este verano la historia reciente mundial, me llamó la atención el paralelismo existente entre lo sucedido en la Gran Depresión de 1929 y lo que viene acaeciendo en los últimos años. En la anterior entrada del blog Clave de Luna encontrarán las grandes causas de la misma. Ahora les recordaré los peligros de nuestra crisis, pues resultaron ser una realidad ?en términos generales- en los años previos a la segunda mitad del siglo pasado. Tres son los principales peligros que pueden salir de la actual crisis: estatalismo, autoritarismo y proliferación de nacionalismos.
Si bien es cierto que el papel del Estado es necesario cuando falla o no puede hacerlo la iniciativa privada, otra cosa es instalarse como dueño y señor de los destinos de la economía y de su sociedad. En la Gran Depresión el protagonismo del Estado fue casi total hasta convertirse en el gran industrial de los países. Hoy eso no se puede repetir porque el Estado no tiene dinero y están en marcha iniciativas mixtas, de colaboración público privada. Pero eso no quita los riesgos de un excesivo peso en la toma de decisiones, lo que lleva directamente hacia el autoritarismo. Esto se puede ver en la falta de consenso mayoritario en la elaboraciones de leyes o si quieren trasladarlo al ámbito político actual, en la ausencia de elecciones primarias en los partidos políticos. El resurgir de los nacionalismos es otra realidad palpable hoy en día, fruto del descontento generalizado y de la ausencia de otros valores más constructivos que ofrecer a la sociedad. Ese nacionalismo, podría trasladarse al ámbito de los países soberanos, en el sentido de que pudiéramos dirigirnos hacia un proteccionismo, cada cual acuciado por sus propios problemas. La devaluación de las monedas podría ser otra baza con la que jugar, como hace casi cien años.
Como ven la historia se repite ?con sus acentos diversos- porque la naturaleza humana sigue siendo la misma. Con sus virtudes y defectos. El quid de la cuestión sería no caer en los mismos defectos.
La Gran Depresión del 29 tiene muchos elementos que se han repetido en los últimos años, se están sucediendo en este momento y quizá se produzcan en un futuro cercano. Me permiten que les transcriba ?por su interés y actualidad- unos párrafos que tratan el tema con maestría, del libro Historia Breve del Mundo Contemporáneo ?de José Luis Comellas- que he tenido el placer de leer este verano. Dice así:
?Cuando se produce una crisis de este tipo no pueden olvidarse sus causas de fondo. El crack de la bolsa neoyorkina fue si se quiere un episodio, atizado por el pánico; y los resultados, considerados en su conjunto, fueron desproporcionados a las causas; pero causas, aparte de las psicológicas, las hubo también. La segunda mitad de los años veinte había sido, desde el punto de vista económico, de un optimismo desbordante. Habían aumentado las inversiones, se habían concedido demasiadas facilidades al crédito, y la producción había crecido espectacularmente, de momento absorbida por la demanda, pero sin que nadie se diese cuenta de que en un momento dado esa demanda podía quedar saturada. Circuló en exceso el dinero virtual, un dinero que no existía, pero que todo el mundo confiaba en que iba a existir. Galbraith recuerda el caso de que miles de americanos habían comprado chalets en Florida antes de que las compañías constructoras hubiesen decidido en qué playa iban a levantarlos. Fue, en suma, una crisis de confianza. Y cuando el pánico movió a todo el mundo a recuperar el dinero invertido (o ahorrado) se descubrió que los bancos no tenían fondos reales para pagarlo.
La crisis fue en principio especulativa, pero al faltar dinero real, repercutió inmediatamente en todos los sectores: industrial, agrícola, de servicios, de inversiones, de haciendas públicas, de comercio interior y ?sobre todo- internacional. Cada país hizo esfuerzos desesperados por vivir de sus propios recursos, y se detuvieron muchos circuitos habituales. El hambre hizo mella en muchas familias de países en vías de desarrollo. El mundo entero había entrado en crisis?. Creo que los paralelismos son obvios. Y la lección de la historia, para no olvidarla. En mi próxima entrada les seguiré contando algunas consecuencias de las medidas que entonces se tomaron y sus resultados. (El libro fue editado en 1998).
Tengan cuidado con el coche, si han dado por finalizadas sus vacaciones y se disponen a volver a casa. Hogar dulce hogar. No hay prisa, importa llegar. Ya vendrán luego las prisas, aunque sería deseable que no llegaran nunca. Yo me incorporé al trabajo el martes y es una delicia estar en Sevilla y trabajar estos días porque no tienes interrupciones, no hay casi nadie y te cunde mucho el tiempo. Aunque haga calor, está muy bien. Llegué de Líbano -estupenda alianza de civilizaciones- y al día siguiente, ala, a currar…aunque reconozco que a medio gas. Es la mejor manera de entrar en materia. Así no hay síndromes postvacacionales que valgan. Puede haber motivos para la depre con motivo de la actividad política y económica. Pero no se zambullan todavía en esta piscina. No merece la pena perder la paz por esto. Feliz entrada de curso y nos veremos por estos parajes.
Explico el título. Todo el mundo se ha alegrado de que los españoles secuestrados por Al Qaida del Magreb hayan vuelto a casa. Natural. Pero -y perdón que haga de pepito grillo- los métodos utilizados, sobre todo por el aparato del Estado, no son permisibles. Un Estado nunca puede negociar -ni intermediar oficialmente u oficiosamente- con unos secuestradores o asesinos. Porque estaría elevando al rango de lo permitido algo que de por sí es deplorable, como es el secuestro de personas. Si negocia y además sale con éxito, junto a la alegría de conseguir traer a esos ciudadanos a su país y a sus familias, cunde el ejemplo de que el mismo grupo u otros muchos tomen ejemplo y sigan el mismo camino. El Estado habrá podido salvar a tres personas, pero pone en potencial peligro a miles. Quien tiene obligación de negociar en estos casos es la familia y -en su caso- la organización con la que los cooperantes participaban. Y siempre con suma discreción. Ahora bien, un gobierno tampoco se puede desentender de una situación así y debe dar cobertura. Pero una cosa es dar cobertura y otra que el propio gobierno de publicidad de su participación. O incluso se arrogue los éxitos de la operación de rescate. La participación de un Estado en estos problemas ha de ser siempre secreta y discreta, de otra forma se hace cómplice público. Para eso está el CNI. Del que ni se sabe ni se debe saber mucho. En mi opinión -y siguiendo una doctrina científica bastante antigua- este gobierno ha pecado de vanidoso en su actuación y, una vez liberados los secuestrados, ha puesto en peligro a futuros cooperantes o turistas en cualquier país en el que estén. El fin no justifica los medios. Es un clásico que este gobierno no termina de aprender ni entender. Y ahora debería de ir a por los secuestradores. Lo cuál le saldrá muy caro, tanto en medios como en consecuencias imprevisibles. Es duro, pero es así.
Hago un parentesis en mis relatos del Libano, que ya les contare, para sugerirles los libros que estoy leyendo (por eso se los sugiero). Tengo un poco de todo, salvo de economia; es bueno descansar la cabeza de esos temas y no pasa nada. Muy interesante es la Historia breve del mundo contemporaneo, del catedratico sevillano Jose Luis Comellas (reflexiones sugerentes que hacen pensar en el momento actual); una novela ligera sobre el asesinato de Julio Cesar, Los idus de marzo, de V.M. Manfredi; otro poco de reflexion con Etica Filosofica, de Sergio Sanchez Migollon -a quien no conozco-, tambien interesante para el mundo actual y comprender sus distintas crisis. Y, finalmente, el que mas me ha gustado, la ultima novela de Clive Cussler, titulada Corsario, y protanofizada por su personaje Juan Cabrillo, una especie de James Boon. Esto es para limpiar las neuronas. Si han leido algo interesante, no duden en contarnoslo. Hasta pronto. (sigo con ordenador anglo).
Sigo por el Libano y no les contare otra cosa fuera de estas fronteras. Me llamo la atencion, paseando por el centro de Beirut, que las unicas empresas españolas con presencia en la zona comercial mas exclusiva -proyectada por cierto por el arquitecto español Rafael Moneo- sean Zara, Mango y Massimo Dutti. Bueno, tambien encontre en un pueblo al norte de Byblos un local donde servian tapas españolas. Es otra forma de hacer marca. Perdonen que no ponga acentos, pero estoy en un ordenador configurado en Estados Unidos y no consigo hacerme con el. Gracias y que sigan con su descanso, si ha tenido la oportunidad de ternerlo. Hasta pronto.
Desde la montaña libanesa, donde se escapan los lugareños para estar algo más frescos, no es fácil acceder a Internet. Así es que he tenido unos días dormido el blog. Solo veo euronews y por tanto no estoy al día de lo que pasa en España, así es que les cuento algunas pinceladas de lo que ocurre en Líbano. Los españoles somos muy conocidos aquí, quien lo diría. Cuando reconocen el acento, te paran por la calle o en la playa y te dan la enhorabuena por haber ganado el mundial de fútbol. En la final, la gran mayoría de los libaneses apostaba por España. Son gente amable, cordial y acogedora. Es un país que ha sufrido una tremenda guerra y hace cuatro años tuvo otro conato, cuando el ejercito israelí bombardeo distintos objetivos, en teoría dirigidos hacia las posiciones de Hezbolá. La historia de Líbano es larga y su situación actual, complicada y nada fácil de entender. Imagínense los equilibrios que hay que hacer para vivir teniendo una frontera con Israel y otra con Siria. Y, dentro del país, una docena de campamentos de refugiados palestinos, mezclados con grupos terroristas preparados para atacar a Israel. Sin embargo, los libaneses se apañan ellos solos muy bien, y eso a pesar de tener 18 grupos religiosos conviviendo, cada cual con su representación política y en la organización del país. Los grupos mayoritarios son los cristianos maronitas, y los grupos musulmanes, sunies y chiitas. No necesitan que venga nadie de fuera para saber lo que es convivir. Pensaba que este país es una auténtica lección de lo que es una alianza de civilizaciones. Y no les va mal. Me dicen que su PIB creció un 7 por ciento. Es un país moderno lleno de contrastes. Sigue siendo la Suiza de Oriente Medio. Lo cual contrasta con un desorden urbanístico, edificios a medio construir, suciedad en las calles y caos circulatorio. Interesante. Como antes de las vacaciones se puso de moda hablar de mujeres con pañuelo, burkas y demás sucedaneos, les puedo contar que en las zonas cristianas es como si vivieran en cualquier país occidental y se ven algunas mujeres con pañuelo en la cabeza, pero los llevan con mucha elegancia. En las zonas musulmanas, se ven más mujeres con pañuelos en la cabeza. Y en general, pocas mujeres van cubiertas por completo. Las más proceden de Irán. Y, en todo caso, conviven perfectamente. Por cierto que me encontré con varios grupos iraníes, así vestidos, rezando en un santuario mariano, cristiano maronita. Todo es posible en Líbano.
Uno que se toma unos días de vacaciones, aunque procuraré no olvidarles del todo en este blog. Pero sí les deseo que, al igual que yo lo procuraré, descansen y sean felices para volver despues con nuevas ganas e ilusiones. Si está en su mano, desconecten de las cosas del trabajo y de las preocupaciones habituales. Y aproveche, con la serenidad de la mente clara, para dedicar un poco de tiempo a preparar el próximo curso; ver lo que no ha ido bien y lo que podría ir mejor y cómo. En su casa, en el trabajo, con su familia, con sus amigos. En fin, también con uno mismo, si habitualmente no piensa mucho en sí mismo, lo cual sería una buena señal de salud. Estoy seguro de que todos estamos muy de acuerdo en que se trata de ser felices y hacer felices a los demás. Y del modo más saludable posible. Lea buena literatura o ensayos o lo que le guste, siempre se puede aprender algo más. Con mis mejores deseos a todos, lectores o no. Esto parece una despedida con últimas recomendaciones y, realmente no lo es, porque solo pretende ser un hasta luego. Feliz verano. También para aquellos que no puedan disfrutar de unos días de vacaciones. Paciencia. Llegarán tiempos mejores.
Me parece estupendo que se respete a los animales, pero me gustaría saber qué entienden por respeto quienes defienden la abolición de la fiesta de los toros -en Cataluña o donde sea- y de donde se han sacado los derechos de los animales. Justificaría la abolición de la muerte del toro si quienes han votado contra las corridas defendieran con, al menos, el mismo ímpetu la defensa de la vidad del no nacido. Porque tendría -y tiene, seguramente- mandangas que una persona humana defendiera a un animal -que no es humano y por tanto no es racional- y renegara de una cría de hombre, que es racional. Seguramene sufre más la criatura humana que el toro. El primero no puede ni defenderse, el segundo podría pegar alguna cornada que otra. No es una frivolidad comparar ambas vidas. Es una necesidad para desenmascarar la irracionalidad e incoherencia de muchos políticos sobre los problemas reales de nuestra sociedad donde lo que más peso tiene es lo políticamente correcto; el cálculo vil de qué decisión dará más votos, con independencia de sus consecuencias. La votación en el parlamento catalán sobre la abolición o no de las corridas de toros me parece una niñada de patio de colegio. Una sesión de circo. Un empobrecimiento de la dignidad de las personas más que una cuestión de más o menos libertad. El problema es que no sabemos -o al menos lo parece- lo que es un animal y lo que es una persona. Y eso sí que es muy preocupante.
La verdad es que Zapatero en la distancia corta tiene sentido del humor y mucho gancho. Eso hay que reconocérselo. La frase ?no lapidaria, porque es una tontería- que soltó el otro día ante sus correligionarios del PSOE que le celebraban su décimo aniversario al frente del partido ha dado que hablar porque tiene la enjundia de, al menos, un artículo. No más. Así acabó su discurso: ?estamos mucho mejor de lo que parece. Y lo vais a vivir?. No sé si se refería a todos aquellos, de los presentes, que se marchaban de vacaciones o a los que disfrutan ya del campo o de la playa. Ahí se está divinamente. Y es lo que voy a hacer yo en los próximos días, si Dios quiere y las circunstancias me lo permiten. Pero no. No estamos mucho mejor, aunque sí espero que veamos una mejor situación. La frasecita en cuestión es un tanto cínica y, personalmente, me parece un insulto a la inteligencia y hacia quienes no lo están pasando demasiado bien. Léase, los cuatro millones de parados. Por eso no me fío del presidente del Gobierno. Me fiaría de quien me dijera: mirar, no estamos bien, pero con el esfuerzo de todos vamos a salir adelante. Por la sencilla razón de que serían palabras realistas con un toque de optimismo, que siempre viene bien.
No estamos bien porque le falta tanta credibilidad al presidente y a este gobierno ?que no les deseo, pero cada uno es dueño de sus actos- que nos hemos instaurado en la desconfianza y en el pesimismo, a pesar de que la selección española haya ganado el campeonato mundial de fútbol. ¿Quién se acordará de esto a la vuelta del verano? No estamos bien, porque se pone en tela de juicio la integridad del Estado español con las piruetas que está haciendo para contentar a los nacionalistas catalanes, en detrimento de un bien mayor. No estamos bien porque se pone en tela de juicio al Tribunal Constitucional, a propósito de la sentencia del estatuto de Cataluña, y se pone en tela de juicio el propio tribunal, cuando priman tendencias políticas o jurídicas absurdas, el lugar del sentido común.
No estamos bien, cuando el sector energético está convulsionado y no sabe a qué atenerse porque el Gobierno es incapaz de concretar una política energética clara y a largo plazo, sin temer que el día de mañana te digan que no, oiga, que nos hemos equivocado y que no vale lo que dije que valía hace dos años. ¡Menuda seguridad jurídica¡ No estamos bien, cuando se crea una especie de duda sistémica sobre el sector financiero que, por fin, parece que empieza a tirar para adelante, por un acuerdo ?el único- con el Partido Popular. Ahora bien, van a sobrar como unos 30.000 puestos de trabajo en el sector. Y eso no es estar mucho mejor de lo que parece.
No estamos bien porque el sistema educativo ?que debería estar ajeno al partidismo y a mentes paticortas- no termina de mejorar en sus cimientos, tanto cualitativos como cuantitativos, porque quizá no están las personas adecuadas para llevar a cabo las reformas que se requieren. Importa más que no se vendan chuches en la escuela a que aprendan a respetar a su compañero de pupitre. No estamos bien cuando no se cuida a la institución familiar, núcleo básico de la sociedad que, al final, es la que está sacando las castañas del fuego a todo el mundo.
No estamos bien, teniendo en cuenta que vamos a tener que seguir pagando más impuestos, de manera directa e indirecta, para destinarlos no se sabe a qué y para qué. Desde luego, no a inversiones en obra pública o de otro tipo que dinamicen algo más la economía. No estamos bien, queridos amigos, cuando impera una especie de clima generalizado de corrupción. Se pueden soportar casos aislados, pero no una cultura o sistema que invite a eso. Así es que, si me permiten precisar la frase del presidente del Gobierno, diría que estamos mal pero me gustaría que pareciera que estamos mejor. Ustedes lo verán. No sé cuándo. Pero, mientras, intenten pasar un descanso veraniego y sean felices.
El sistema financiero español ha superado las denominadas pruebas de stress del supervisor bancario europeo. Aquellas que miden el grado de resistencia de una entidad ante un panorama económico de deterioro importante a lo largo de 2010 y 2011. Y esas proyecciones han sido superadas por la gran mayoría de las entidades. Pueden estar pues tranquilos con su dinero. Esto debería ser suficiente para que los mercados se calmen y vuelva la confianza, entre los consumidores y entre las propias entidades a la hora de prestarse dinero y de que fluya un poco más el crédito. Datos interesantes a vuelapluma de estos resultados. La BBK es la caja más solvente del sector y la segunda entidad española en el peor de los escenarios contemplados. Es la que se ha hecho con CajaSur (que lógicamente ha suspendido el test). Le sigue en solvencia la Kutxa (de Guipuzcoa) y Unicaja, con un tercer lugar en el sector cajero y cuarto del sistema. CajaSol y Caja de Granada también aprueban la prueba de resistencia en el peor de los escenarios. Todos los bancos también lo superan. El primero del ranking absoluto ha sido la Banca March. Hemos superado el stress. Descansen con tranquilidad.
Las subastas son así. El mejor postor se lleva la pieza. Nadie ha puesto en duda que, como dijo el Secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, el procedimiento de adjudicación de CajaSur ha sido ?rápido, transparente y competitivo?. La BBK (Bilbao Bizkaia Kutxa, es decir, Caja de Ahorros de Bilbao Vizcaya) presentó la mejor oferta. Así lo explicó el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob): la oferta asegura la utilización más eficiente de los recursos públicos. Ese era el primer criterio. Y, efectivamente, la caja bilbaína ha solicitado 392 millones de euros ?que devolverá en cinco años al Frob a un tipo de interés del euribor más 0,5 por ciento- para hacer frente a una cartera de activos tóxicos de CajaSur, que algunas fuentes cifran entorno a los 1.200 millones de euros.
La BBK integrará todos los activos y pasivos de CajaSur en una ficha bancaria de su propiedad, mantendrá la marca de la entidad cordobesa, asume la red de 470 oficinas y mantendrá la obra social en Córdoba. La mayor parte de la plantilla también se mantendrá, aunque habrá que esperar a conocer con detalle el plan estratégico planeado por la entidad vasca. Ese plan recogerá, sin duda, cómo hacer frente a esa cartera de activos de difícil recuperación ?en suelos, promociones y exposición a participadas-. Su punto de partida es de los más sólidos del panorama cajero español: un core capital del 14,6 por ciento, un 2,49 por ciento de mora y unos beneficios, el año pasado, de 289 millones. Con la integración de CajaSur pasa a convertirse en la séptima caja española por activos, con un volumen de 48.700 millones, con 882 sucursales, la mayoría repartidas entre Vizcaya y Córdoba.
El revuelo ha sido notable en Andalucía, después de la fuerte apuesta del Gobierno andaluz y de su presidente. Pero es que las ofertas presentadas por Unicaja y por Cajasol por separado, ni si quiera igualaron a la bilbaína. Tampoco las otras eran competitivas, pues optaron por solicitar al Frob la casi totalidad de importe equivalente al agujero que pueden provocar los activos tóxicos. En la recta final se quedaron Unicaja y BBK. Si la entidad malagueña hubiera aceptado una oferta conjunta con Cajasol, posiblemente la propuesta hubiera sido igual de competitiva que la presentada por los bilbaínos. Pero el presidente de Unicaja, Braulio Medel, no confió en esa propuesta conjunta, y sus razones tendrá que ofrecer a quien proceda. Desde luego es el tercer intento en el que fracasa para ampliar su tamaño en el proceso de reordenación del sector de cajas en España.
Es de imaginar que desde la Junta de Andalucía se intentará lavar la cara a este proceso con un intento de meter prisa a una fusión entre Unicaja y Cajasol. Su unión daría lugar a una gran caja, de eso no cabe duda. Pero estos procedimientos hay que hacerlos con tino, negociación y empujando desde dentro de las instituciones, no desde afuera, como viene ocurriendo hasta la fecha. La nueva ornada de políticos del partido socialista andaluz tiene una visión demasiado unidimensional de la realidad. O lo que es lo mismo, demasiado política. Y la realidad es mucho más compleja y rica.
Mucho se ha comentado también de la jugada política que ha supuesto para el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que el Frob haya adjudicado CajaSur a la BBK, cuyos órganos de gobierno están dominados por el Partido Nacionalista Vasco. Zapatero espera que el PNV le apoye en los próximos Presupuestos Generales del Estado. Y ciertamente, la operación tiene todo el sentido, desde esta perspectiva. Pero no podemos olvidar ?por mucho sentido político que se le quiera dar al asunto- que la oferta más competitiva ha sido la presentada por la BBK. Y esto es un dato incontestable. Y ni el Banco de España, ni el Ministerio de Economía se pueden andar con tejemanejes ?desde luego en este momento, no- porque está en juego la confianza del sistema financiero español en la comunidad financiera internacional.
El Frob lo ha confirmado este mediodía del viernes que ha acordado “proponer al Banco de España” la cesión de los activos y pasivos de CajaSur a la BBK, la caja de ahorros bilbaína. Hemos de suponer que ha sido la mejor oferta. Los ratios financieros de la entidad vasca son los mejores del sector. Esto puede ser lo mejor para el sistema financiero español y, posiblemente, para CajaSur. En términos políticos va a ser inevitable que se monte una tormenta de las gordas en Andalucía, después de la fuerte apuesta realizada por su presidente, José Antonio Griñán, y por el Partido Socialista de Andalucía. Hace una semana les dije que no les contaría más cosas sobre el particular si no había algo destacable. Esto que ha sucedido hoy es lo destacable. Y, antes, también les puse sobre aviso de que la subasta podría ir perfectamente a la entidad vasca o al propio Banco de Sabadell, porque tenían las mejores ofertas. Lo dije atendiendo a la realidad y al sistema financiero español. No al sentimiento. Evidentemente, esta decisión también tendrá consecuencias para las cajas andaluzas. Seguramente presenciemos en breve el inicio del protocolo de fusión entre Cajasol y Unicaja. Buen fin de semana.
No podía aguantar más. Campeones, campeones, campeoneeeeesssssssssssssss¡ Del mundo¡¡¡¡¡ Todo un homenaje al buen juego, al esfuerzo, al trabajo de equipo, a la limpieza en el juego, a la unión de ilusiones y al crerse que se podía ganar. Así de da gusto. Porque la selección holandesa fue marrullera. Y el árbitro lo tuvimos en contra. Y no, ha ganado quien en justa lid debía de ganar. Sí señor. Al puro estilo del Bosque. Todo un caballero. Y al puro estilo de un equipo unido y articulado. A pesar de las adversidades. Si esto es lo que une a un país, bienvenido sea. !Viva España¡ Y que cunda el ejemplo. Con este modelo podemos con todo¡
Decía el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, que la reforma de la ley de cajas ?otra más- era necesaria y urgente. Y seguramente lo sea, pero no por un proceso de mejora natural y meditado sino por que no hay más remedio que hacerlo. De alguna manera con el Decreto Ley de reforma de la Ley de Órganos Rectores de las Cajas de Ahorros (Lorca), se está cavando la tumba de lo que eran las cajas y se abre la puerta a su conversión a otra cosa, un avatar ?como el de la película- entre banco y caja, pero que terminará siendo algo más parecido a un banco. Y esto sucede para que las entidades de ahorro puedan, fundamentalmente, capitalizarse y, al mismo tiempo, despolitizarse y profesionalizarse. Porque, como saben, capital y política pueden andar juntos, pero no revueltos.
El fondo de la reforma es bueno y necesario: capitalizar las cajas y despolitizarlas. Un acuerdo al que han llegado los dos partidos mayoritarios, al igual que también en Andalucía llegaron más o menos a lo mismo. El modo de capitalizar una caja será ?como existía hasta ahora- mediante la emisión de cuotas participativas, pero en adelante podrán tener derechos políticos ?si así quiere cada caja- y llegar hasta el 50 por ciento, tanto de esos derechos como del patrimonio de la entidad. Con este porcentaje, se reduce el peso de las administraciones ?al 40 por ciento- y de otras instituciones en los órganos de gobierno. Siendo un gran paso, no es suficiente. Al menos para quien aporte capital. Quien se juega su dinero quiere tener capacidad de decisión. Y con esta fórmula no está asegurado el mandar. Al menos sí abre la puerta a algunos empresarios que, al menos en Andalucía, han tenido deseos de participar en el gobierno de las cajas. Más me cuesta creer que quienes ostentan el gobierno de las mismas actualmente abran su capital tanto que puedan poner en peligro sus propias poltronas.
A lo que íbamos es que las cajas tienen que pagarse su propia reestructuración y su propia expansión. El Estado ya ha puesto bastante ?unos 15.000 millones según la ministra Salgado- y no tiene más. Ya ha conseguido reducir las entidades de ahorro de 45 a 19, a expensas de lo que suceda con CajaSur. (Por cierto que Salgado dijo en su comparecencia tras el Consejo de Ministros del viernes, que estaba pendiente todavía de lo que tenga que poner el Frob en esa entidad.) En este proceso de apertura de capital, las cajas tendrán posibilidad de hacerlo mediante un banco, como sucede ahora mismo con los Sistemas de Integración de Protección (SIP). De tal forma que podrán trasladar hasta el 50 por ciento de su negocio a ese banco o incluso más. Si no sobrepasan ese porcentaje, seguirán funcionando como entidad de ahorro, con su obra social y similar funcionamiento. Si sobrepasan ese porcentaje, la caja se convierte en una Fundación que posee parte de un banco y un dinero para seguir gestionando la obra social. Y pasaría a depender totalmente del Banco de España, mientras que de la otra forma seguiría bajo la tutela de la comunidad autónoma correspondiente. He aquí otro paso importante.
Espero que sigan conmigo. El procedimiento es un poco prolijo pero se mantiene en el papel y en la ficción. Veremos si la realidad lo supera.
Por lo que respecta a los cargos políticos electos presentes en los órganos de gobierno, estos tendrán tres años para dejar su puesto. Y se pedirán más requisitos a los representantes de las administraciones para ocupar esos mismos cargos. Hasta ahora se han venido colando todo tipo de elementos. Veremos si la realidad supera al papel, nuevamente.
Si me permiten una reflexión final, considero que la naturaleza o razón de ser de las cajas de ahorros se había perdido desde hacía años: combatir la usura, facilitar créditos baratos para hacer viviendas o montar un pequeño negocio, resolver necesidades básicas sociales del entorno en el que trabajaba la caja. Y como esto se ha perdido, básicamente, no tiene sentido seguir con una estructura jurídica estrecha que no le permite ser lo que la gran parte de los cajeros han estado haciendo: ser banqueros. Ahora solo falta que haya bancos que funcionen como antaño las cajas: seguro que se forran y tienen mayores satisfacciones.
Son las 19.00 horas del viernes 9 de julio. Hacen más de 35 grados y sale Unicaja con una nota diciendo que han encargado a la consultora Boston Consulting Group -que hizo lo propio para hacerse con el intento fallido sobre CajaSur- un estudio para la posible integración entre Unicaja y Cajasol. ¡Lo podían haber dicho antes! Porque hasta ahora parecía que no tenían muchas ganas de mover un papel en esa dirección. El caso es que Cajasol tiene prácticamente terminado el mismo estudio, pero encargado a la consultora KPMG. Bueno, pues ya lo saben. Intentaré no aburrirles mucho con el tema de las cajas si no hay algo relevante de verdad. Como por ejemplo, cuando salga la adjudicación de CajaSur. Pero sí tendrán que aguantarme el domingo, pues les cuento mi visión sobre la reforma de la ley de cajas que ha aprobado hoy el Consejo de Ministros. Que pasen buen fin de semana. Y se animen un poco con la final del mundial de fútbol. Y que gane España. Lástima que en estos momentos lo que más nos una sea el fútbol. Pero algo es algo, querido Sancho. Y vamos a disfrutarlo.
Para el conocimiento de todos ustedes les informo que todos los pretendientes para quedarse con la entidad cordobesa CajaSur han depositado su oferta en tiempo -e imagino que en forma- ante el Banco de España. Tengo seguridad de que lo han hecho las dos cajas andaluzas, Unicaja y Cajasol; la BBK -después de su consejo de administración de esta mañana-; el Banco de Sabadell y Banca Cívica, cuyo motor es la Caja de Ahorros de Navarra. No tengo seguridad, pero supongo que lo habrá hecho, el BBVA. Podría alargarme especulando sobre las ofertas, pero quedaría en ese ámbito, porque nadie va a contar nada y tampoco pueden, por la cuestión del secreto profesional. Pero sí les doy la pista de que Banco Sabadell, BBK y Banca Cívica pueden ofrecer lo que los demás no pueden: conservación de la mayor parte de los puestos de trabajo e importante presencia en Córdoba. Pero lo importante es el precio, en primer lugar. Y un apunte final. Tengo la impresión de que desde una entidad andaluza y desde algún lugar de la Junta hay algo de juego sucio para intentar empañar las ofertas foráneas. Acusaciones hacia el Sabadell por reunirse con un ex directivo de CajaSur -que está aclarado ante el Banco de España y parece que no hay nada-, que si incompatibilidades en la BBK, porque un director general suyo es hermano del consejero delegado de Nomura -banco que ha preparado todo el proceso de subasta-, y sobre lo cual creo que tampoco hay nada de nada. En fin, piensen que soy un apátrida, piensen que me gusta el juego limpio. Nada más.
El día no empezó con buen pie para las expectativas que se había trazado el Gobierno andaluz con respecto a que Unicaja y Cajasol formalizaran una oferta conjunta por CajaSur en lo que sería, también, el inicio de negociaciones encaminadas a una fusión. A la reunión mañanera en la casa Rosa, sede de la presidencia de la Junta de Andalucía, donde se presumiblemente se encontraban el presidente, José Antonio Griñán y el consejero de Economía, Antonio Ávila, tendrían que haber acudido la cúpula de las dos cajas. Sin embargo, no acudió Braulio Medel, presidente de Unicaja, quien mandó a su director general, Manuel Azuaga. Gesto de difícil interpretación que ha desconcertado a todos los agentes implicados en este proceso.
No hubo manera de presentar una oferta conjunta, de tal forma que se quedó en que cada entidad presentara su oferta de manera individual por la entidad cordobesa. Eso si, con el compromiso de que si alguno se la adjudicaba, compartiría con el otro el proceso de integración a partes iguales y se procedería a una fusión a tres bandas. Esto, traducido en Román paladino, significa que ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo entre la partes para ofrecer una oferta conjunta, aumentamos las posibilidades de adjudicación presentando dos ofertas y luego ya nos apañamos. Se iniciaba el plan B. Y esto puede ser bueno o malo.
Lo ideal era la oferta conjunta. Más recursos, más conocimiento de la caja cordobesa, mayor aceptación de cara al Banco de España. No podemos olvidar que la apuesta del Banco Sabadell va a por todas, en precio y mantenimiento del empleo. Y la BBK, si finalmente decide presentarse ?cosa que dilucidará esta misma mañana en consejo de administración- no se quedará a la zaga. Nada sabemos de Banca Cívica, que no dice esta boca es mía, pero los navarros funcionan igualmente bien. El BBVA presentará una oferta realista, no a la baja como la mayoría, porque no se juega mucho en esta subasta.
Pero lo que sí ha quedado de manifiesto es que tanto Cajasol como Unicaja confían en poder adjudicarse, cada una por separado, la entidad cordobesa. Porque quien se la adjudique ?si es que finalmente se la adjudica alguna de las andaluzas- tendrá más fuerza negociadora en el proceso de fusión posterior. De lo que no cabe la menor duda es de que el proceso de fusión entre las cajas andaluzas ?sean dos o tres- es imparable. Por ordeno y mando de la superioridad.
La opción andaluza por CajaSur pierde enteros. Si seguimos criterios económicos y de gestión -lo cual se presupone en una institución como el Banco de España- una propuesta, como la de Unicaja y Cajasol, que el día anterior a su presentación no está del todo perfilada y no se observa una sintonía perfecta, puede sembrar bastantes dudas en el organismo que adjudica la caja cordobesa en la subasta. La oferta conjunta de las entidades andaluzas no solo tendría que ser buena sino que debería de ir acompañada de un acuerdo de fusión -fría o caliente, pero no tibia- entre ambas cajas, lo cual daría garantías futuras a la adjudicataria de que podría absorber sin problemas el negocio de CajaSur. Algo que al día de hoy resulta bastante improbable. Y como ese acuerdo depende -básicamente- de que los partidos políticos y sindicatos -básicamente- lleguen a un acuerdo nítido sobre quien dirigirá la fusión y quien la presidirá al final del proceso, pues no existe tal acuerdo. Al menos por ahora. Desde luego, el tema de la sede futura -Málaga o Sevilla, Sevilla o Málaga- sepan ustedes que es una tontería descomunal y ya está solucionado. Ese no es el problema. Mientras, toman fuerza otras opciones, aunque existe un cierto desánimo entre las entidades que optan a la caja cordobesa por las presiones políticas que se están ejerciendo sobre el proceso, amen del juego sucio. Lo cierto es que hay ofertas que no van a pedir dinero al FROB, según distintos comentarios de aqui y allá, que no se pueden dar por seguros, pero entiendo que son bastante probables. Estaremos al tanto de los sucesivos acontecimientos. Buena negociación y mejores ofertas.
Recuerdo, como si fuera ayer, los gritos a coro de multitud de manifestantes coreando “insumisión de leyes represivas”. Así una y otra vez. Un día y otro. Un mes y otro mes. Años. La juventud inconformista consiguió finalmente abolir el servicio militar obligatorio. Pues el slogan hacía referencia a eso. Salvando las distancias -de lo accidental que es hacer o no el servicio militar obligatorio- con la ley del aborto pasa otro tanto de lo mismo. Navarra y Murcia se han declarado algo así como insumisas a la aplicación de esta ley, por injusta. Insumisión significa ”no sumisión”. Rechazo a considerar el aborto como un derecho por decreto ley sacado adelante por los pelos y con pactos políticos urdidos bajo las mesas camillas. ¿Acaso medio parlamento tiene autoridad para declarar quién tiene derecho a morir o a vivir? La vida tiene que estar al margen de esos pactos políticos que tanto valora y gusta el señor Rodríguez Zapatero. Que un día son blancos y otro negros, como si la vida un día valiera mucho y otro nada. Un juego demasiado peligroso. Parecido a la ruleta rusa. ¿No nos merecemos algo mejor? ¿Están seguros de que no hay otros caminos menos violentos que esta ley del aborto que hoy entra en vigor? ¿Qué dice el Tribunal Constitucional al respecto? Si hace años había leyes injustas, que en el momento de su promulgación igual no lo parecían, ¿acaso no puede suceder lo mismo hoy? Podemos aprender de la historia que nos enseña infinidad de ejemplos similares. Y evitar daños irreparables a nuestros conciudadanos y a la conciencia de una sociedad.
En términos generales se está cumpliendo el plan o calendario inicial que se había trazado la Junta de Andalucía en orden a que las entidades Cajasol y Unicaja presentaran una oferta conjunta por CajaSur y, a partir de ahí, se iniciaran conversaciones encaminadas a constituir una gran entidad andaluza, bajo la fórmula de SIP (Sistema Institucional de Protección). Aunque ambos objetivos van de la mano, facilitaría mucho las cosas trabajar primero por una misión común: hacerse con la caja cordobesa. A este proceso le hacía falta el respaldo político y sindical, que también se ha conseguido en términos amplios a lo largo de la semana. Pero hay mucha letra pequeña que hay que cuidar y es la que en última instancia decidirá si, primero, el Banco de España adjudica CajaSur a las dos cajas andaluzas y, segundo, si hay unión entre Unicaja y Cajasol.
La subasta por CajaSur la ganará quien mejor oferta presente. Teniendo los árboles tan cerca corremos el peligro de no ver todo el paisaje. La Junta de Andalucía y los actores que pujarán por la entidad cordobesa miran por sus intereses. Pero el Banco de España tiene que mirar también por los intereses del sistema financiero español que, todo sea dicho, está siendo mirado con lupa por la Comisión Europea, pues nos jugamos mucho en esa liga. ¿Y cuál será la mejor oferta? La que pida menos dinero al FROB y la que antes le devuelva el dinero a ese organismo ?pues se trata de un préstamo- con el máximo de garantías. Así de rudo y así de crudo. A priori se puede pensar que todos los pretendientes a quedarse con CajaSur tienen la capacidad de cumplir este requisito. Empezando por los bancos BBVA y Sabadell, y siguiendo ?por orden de beneficios- por la unión entre Unicaja y Cajasol, la BBK y Banca Cívica.
En la oferta económica tiene mucho que ver el proceso de restructuración que se tenga que hacer sobre los activos y pasivos de CajaSur. El FROB presta dinero para acometer esos procesos y, si por ejemplo, se contemplara reducir un número considerable de oficinas y, por tanto de empleos, el coste sería mayor y la petición de dinero también, a no ser que el candidato ponga los recursos de su propio bolsillo o, simplemente, no contemple una restructuración muy dolorosa. Aquí está la clave. En este sentido, la entidad que menos duplicidades tenga en su red de sucursales con CajaSur, más posibilidades tiene de ofertar más bajo. Y, en esta lógica, todas las entidades foráneas que optan a la subasta estarían en mejores condiciones de presentar una mejor oferta.
A propuestas económicas iguales o parecidas, el Banco de España entraría a calibrar otros aspectos cualitativos que se incluirán en las ofertas. Por ejemplo, si se mantiene la marca CajaSur ?que seguramente casi todos lo propondrán- o si se mantienen en Córdoba los servicios centrales ?algo que el Sabadell sí haría- o si se queda una obra social en la ciudad ?cosa que la mayoría también apuntará-. Vamos, que la entidad cordobesa ha pasado de ser la niña mala del sector a la niña bonita pretendida por un nutrido grupo de competidores de lo más apuestos.
¿Qué papel va a jugar en todo este proceso la presión política? Entiendo que será un elemento cualitativo más, pero no el primero y decisorio. Ciertamente, José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía, está poniendo toda la carne en el asador pues se juega el prestigio. Y en el aspecto político lo tiene bastante atado a nivel de Gobierno (también Mario Fernández, presidente de BBK, tiene experiencia sobrada en el ámbito político y no solo mercantil, donde es un experto). Si la subasta no jugara en su favor, siempre le quedará la posibilidad de fusionar las dos cajas andaluzas que le quedaran: Unicaja y Cajasol. Y desde luego lo haría de inmediato. Porque Caja de Granada ya ha salido de su órbita, por mucho que tenga en su mano la facultad de vetar la entrada de la granadina en Mare Nostrum. Si veta esta operación, seguramente, no tendría opciones para conseguir la fusión entre la sevillana y la malagueña.
No pretendo ser ave de mal agüero, pero más vale poner todas las cartas sobre la mesa y saber lo que está en juego y cómo se desarrolla la partida. Las entidades tienen hasta el día 8 de julio para presentar su oferta por CajaSur. A partir de ahí el Banco de España será rápido en resolver. Una semana. Y ganará el mejor. Al menos eso se espera.
Revisen las informaciones del referendum sobre el Estatuto de Cataluña celebrado el 18 de junio de 2006, y de paso, revisen también el referendum sobre el Estatuto de Andalucía, en febrero de 2007. Todos salen diciendo que el sí fue arrollador. Todos los políticos que le interesaban hacer una lectura falsa de los resultados. En el referendum catalán solo acudieron a votar el 48,85 por ciento de los que tenían derecho a voto, es decir, menos de la mitad y, en concreto, 2.594.167 personas. De esas, votaron no el 20,57 %, que tiene tela marinera ir a votar que no. Y en blanco, el 5,29%, que tiene tela marinera ir a votar en blanco. Votaron sí, el 73,24 por ciento, es decir, 1.899.897 personas, frente a un censo de 5.310.103 catalanes. ¿Eso es la mayoría de los catalanes o una minoria importante? Pero en Andalucía pasó exactamente lo mismo, pero más acentuado. Votaron sí al estatuto curiosamente 1.899.000 andaluces -igual cifra que en Cataluña-, pero sobre un censo de más de seis millones de personas. Es decir, que la abstención fue del 63,72 por ciento. Lo cual tiene tela marinera. No hay quien pueda justificar que Cataluña o Andalucía apoyaron mayoritariamente el estatuto porque sencillamente es falso. Guste o no guste. Solo hay que mirar los resultados. Discutir sobre su constitucionalidad o no es un discurso aún más falso, porque, en el fondo, a la mayoría no le interesa. Al menos, no votaron esos estatutos.
Cajasol y Unicaja; Unicaja y Cajasol están hablando. Mientras los partidos políticos se sentarán formalmente a hablar del futuro del mapa andaluz de cajas esta semana que entra ?previo tanteo positivo de llegar a un acuerdo-, las cabezas de las cajas sevillana y malagueña se están planteando presentar una oferta conjunta al Fondo para la Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) por CajaSur, intervenida por este organismo público. Esta sería la única manera de asegurarse que la entidad cordobesa se pudiera quedar en Andalucía y, conseguir al mismo tiempo, una futura unión de las tres entidades, bajo un Sistema Institucional de Protección (SIP), que sumaría cerca de 83.000 millones de euros en activos, la cuarta caja de España por este concepto, solo por detrás de las uniones lideradas por Caja Madrid y Bancaja, La Caixa y la CAM.
La competencia por quedarse con CajaSur en la subasta va a ser feroz porque todas las entidades que optan a ello tienen sobrada capacidad: BBVA, Banco Sabadell, BBK y Banca Cívica. Sin embargo, una oferta conjunta de las cajas malagueña y sevillana presenta algunas ventajas. Unicaja conoce mejor que nadie el estado de CajaSur porque estuvo a un paso de quedarse con ella después de varios meses de negociación. Sabe cuánto tiene que ofertar y conoce las entrañas. Sin embargo, no goza de todos los parabienes del Banco de España, toda vez que por dos veces ha tenido la oportunidad de quedarse con dos cajas en dificultades y, en las dos, ha fracasado. Por el contrario, Cajasol ha concluido con éxito la fusión entre El Monte y Caja San Fernando, y acaba de culminar una SIP con Caja Guadalajara con idéntica fortuna.
La oferta que presenten tiene que considerar varios elementos, alguno de los cuales son fundamentales para el Banco de España, como son la viabilidad del proyecto y la oferta económica ?cuanto menos dinero pidan al FROB más puntos a su favor-. El instrumento para acometer el proyecto, ya existe, y no es otro que el Banco Europeo de Finanzas (BEF), participado por Cajasol y Unicaja, a partes iguales, y de manera minoritaria por CajaSur y Caja Granada. Actualmente presidido por Antonio Pulido, esta entidad podría convertirse en la aglutinadora de una parte de los activos de CajaSur en un primer momento, y posteriormente, de otros de Unicaja y Cajasol. En esencia, una SIP necesita de una ficha bancaria que asuma parte del negocio de las entidades que se integran en esta unión por, al menos, diez años. Dependiendo de lo que haga Caja Granada, su participación tendría que ser vendida a los socios del BEF.
Junto a esto, las entidades ofertantes mantendrían la marca CajaSur y, seguramente, su obra social. Hay que tener en cuenta que después de los varapalos que ha sufrido esta entidad, los depositantes siguen manteniendo la confianza en ella. Está muy pegada al terreno y esto es un activo conocido por todos los ofertantes: nada menos que el 50 por ciento del mercado cordobés. Finalmente, la Junta de Andalucía pondría sobre la mesa todas las facilidades para llevarse a cabo esta integración, lo cual es mucho en estos tiempos turbulentos que corren. Tendrían la gran caja añorada y conseguida por otras comunidades, como Cataluña, Madrid, Galicia o Castilla León.
Estamos al inicio de todo un proceso que, seguramente, va a gozar del visto bueno de los dos partidos mayoritarios, PSOE y PP. Al cual se unirán los sindicatos. Es decir, que serán los consejos de administración ?donde están representadas estas instituciones- quienes den el impulso y marquen las directrices, y si estas vienen facilitadas por los equipos directivos, miel sobre hojuelas, porque parece que no hay marcha atrás en el proceso. Y ojala no me equivoque, porque se ha dado tantas vueltas a esto que uno empieza a estar ya curado en salud. Si el proceso es limpio y compacto el Banco de España lo mirará con muy buenos ojos, deseoso de complacer a todos y resolver este embrollo. Mucho tendrían que pujar el resto de pretendientes para hacerse con la entidad cordobesa. Y es que CajaSur bien vale una gran oferta.
El Gobierno y el PP se han puesto de acuerdo en esperar a que suba la tarifa de la luz -por enésima vez- en una decisión que alegra al consumidor y molesta a las empresas. La razón es llegar a un acuerdo sobre el modelo de sistema energético que “podemos” tener y no que “queramos” tener, porque para querer hay que poder y España no se puede permitir el lujo de tener unos costes tan altos en la producción de su energía. Cuestan mucho las renovables -lo verde vende muy bien- y las procedentes del carbón. Todo el mundo sabe que el sector eléctrico está más que enfadado con el ministro de Industria porque no se aclara ni él con la política energética. Y lo que viene haciendo este Gobierno ha sido un desastre en esta materia. Así es que, si ambos partidos se ponen de acuerdo en una política razonable, será para bien. Pero lo malo sería que tardaran mucho en concretar esa política. Desde luego pasará por una revisión de las primas que se pagan a las renovables -especialmente foltovoltaicas- aunque sin medidas que afecten a normativas pasadas para salvar -lo más posible- la seguridad jurídica de los contratos. En todo caso, este sector tendrá que rehacer los números -al igual que sus financiadores-. Seguramente también se de más peso a la energía nuclear. En fin, que tenemos que desandar lo andado porque cogimos el camino equivocado. Y no se equivoquen, los pagadores de estos desaguisados somos los que consumimos la energía.
El Banco de España tiene la misión de velar por el sistema financiero y su gobernador parece empeñado en ello porque sabe que es de interés general para el país y sus ciudadanos que se sigan criterios económicos y de mercado, antes que seguir consignas políticas, del tipo que sean y vengan de donde vengan. Esta es la guerra que se plantea en CajaSur, como se ha planteado en otros casos. Si los criterios económicos y los políticos coincidieran, todo sería más fácil, pero parece que no es el caso. La Junta apuesta fuerte para que se quede en Andalucía. Y en este caso están las opciones de Unicaja y Cajasol. Siguiendo criterios económicos -por la solvencia de la entidad- el BBVA parece que no hay duda que sería la más segura. A Caja Madrid siempre le ha encajado CajaSur, pero despues de la SIP que ha montado con Bancaja y otras más pequeñas, y con el dineral que ha pedido al Frob -más de 4.000 millones de euros- parece un poco osada al querer optar. Todo queda en las ofertas que se presenten que, por cierto, deberían de hacerse públicas para evitar posteriores especulaciones sobre los motivos que han pesado en la adjudicación de la entidad cordobesa. Y habría que hablar de viabilidad del proyecto, de la aportación de recursos y, por qué no, del mantenimiento del empleo.
Escuchaba el otro día en un acto organizado por la Fundación Persán, distintos argumentos sobre la situación actual a los ex ministros de Trabajo, Jesús Caldera y Manuel Pimentel. Obviaré al primero y diré del segundo ?de Manolo- que siempre da gusto escuchar a una persona culta y comedida, coherente hasta con sus incongruencias, que todos tenemos. Decía Pimentel que la reforma laboral iba por el buen camino, aunque no podía detallar más. Lo que sí afirmó claramente es que el sistema nacido de la España de los pactos de la Moncloa estaba más que languideciendo y que para mejorar o cambiar las cosas a mejor, hacen falta crisis profundas ?como la actual- que lleven consigo unos cambios que de otra forma no se llevarían a cabo, como consecuencia de la inercia o el conformismo. Pues bien, eso le ha pasado a la reforma laboral, como le está pasando al resto de reformas, que no son tales. Son parches que seguramente van bien encaminados pero que no terminan de cuajar en principios de actuación con una base coherente de progreso y solución en materias tan importantes como el mercado de trabajo, el sistema financiero, la administración, la educación y un largo etcétera. Seguramente esto es así porque nadie da lo que no tiene. Y los resultados son, evidentemente, de inquietud y desasosiego.
Efectivamente ?y con la salvedad señalada-, la reforma laboral en ciernes toca varios puntos para mejorar los contratos de trabajo ?al incentivar hacerlos indefinidos- y flexibilizar la contratación y su extinción, no solo en tiempos de crisis, que también y sobre todo. Lo que más ha disgustado a los sindicatos ha sido que se toquen los convenios colectivos, considerados como el culmen de los derechos de los trabajadores. Es evidente que estos instrumentos poseen muchos elementos positivos ?asegurando condiciones laborales mínimas según las características de cada sector de actividad- pero también tienen efectos dañinos para empresas específicas, pues no todas se encuentran en circunstancias semejantes. Solo la crisis actual ha motivado que se tengan en cuenta las situaciones particulares y que se pueda negociar, caso por caso, las medidas a aplicar en cada empresa a tenor de su salud.
Es decir que, por ejemplo, una pequeña empresa que se encuentra en situación crítica pueda reducir los salarios o congelarlos, pasando por alto lo que pone el convenio colectivo del sector. Tan simple como esto. Esta medida de sentido común en las circunstancias actuales será buena para empresarios y trabajadores. Pero resta poder a la acción sindical. Queda claro ?desde un punto de vista político- que el pulso entre sindicatos y empresarios lo han ganado estos últimos. Y eso duele. Y duele al propio Gobierno porque ha traicionado su buen rollo con los sindicatos y, por ende, con un sector social que es una buena mina de votos. Pero el intentar ser coherente en esta vida trae consigo estas cosas. No se puede agradar a todo el mundo cuando ese mundo, que es España, se está desangrando poco a poco.
Cualquier estudiante diría lo mismo que yo: ¡Viva la huelga general! Cualquier desencantando de la política económica, social, educativa, legislativa, judicial, sanitaria etc. del Gobierno actual suele decir: esto no puede ser. ¡Ya está bien! ¡Qué alguien haga algo! Que yo recuerde, las únicas grandes manifestaciones que ha habido son las protagonizadas por las familias mondas y lirondas en contra del aborto y de la Ley Aído. Ahora, después de varios años de una desastrosa política económica, los sindicatos se deciden a convocar una huelga general con motivo de la reforma laboral que les va a imponer el Gobierno a los sindicatos y a todos los currantes, sea dicho de paso. Hace escasos días critiqué duramente la posición de los sindicatos y la necesidad de que llegaran a un acuerdo sobre esta reforma. No ha sido posible. Una huelga general por el solo hecho del fracaso de estas negociaciones, no me parece justificada, sobre todo si el resultado es mejor de lo que había, aunque no suficiente. Lo cual todavía está por demostrar. Pero si esa huelga es por toda la política económica que ha venido llevando el Gobierno con irresponsabilidad, dudas y tardanzas entonces me apunto. No se si lo idoneo es una huelga general o una gran manifestación al mediodía o un paro general de una hora todo el mundo en la calle o algo así. Entiendo que es la única manera de que este Gobierno que dirige José Luis Rodríguez Zapatero necesita una respuesta contundente de los ciudadanos directamente. Ya que los políticos son incapaces de darla en el Parlamento. El verdadero parlamento cada vez está más en la calle y en cientos de instituciones que “parlamentan” sobre el presente y futuro de este país con bastante más seriedad y aportaciones de ideas. De ser así -y me parece que los sindicatos van a meter más cosas en la bolsa de reivindicaciones- creo que me apuntaría a la huelga general -yo la haría escribiendo sobre la misma-. En este país no dimite ni tarzán y no podemos esperar a las elecciones generales. Así es que ¡Viva la Huelga General! O, mejor, !Viva el Paro General¡
El patio español y andaluz está de lo más revuelto. Con permiso de la reforma laboral, que esperaremos hasta su forma definitiva ?pues todo cambio es posible-, y de las subidas de impuestos generalizadas y desorganizadas ?cada comunidad autónoma hace lo que le viene en gana-, me permitirán que me centre en la reestructuración del sistema financiero y, más en particular, el andaluz. En todas estas reformas sigue habiendo un denominador común que me da pánico y es el del cálculo político ?en el sentido de cuidar las bolsas de votos futuras-, en el sentido más partidista del término, cuando este aspecto debería de quedarse al margen, pues lo que hace falta es seriedad y eficacia, pues las crisis no entienden de partidos ni de votos. Y lo mismo parece que está ocurriendo en las alianzas que se están formando entre las cajas de ahorros españolas. Salvo alguna honrosa excepción.
El Partido Popular tiene su gran caja española, la primera del ranking español, con la unión de Caja Madrid y Bancaja, desplazando en ese lugar a La Caixa. El Partido Popular tiene su gran caja en Galicia. Cataluña tiene sus grandes cajas, incluso Castilla León y el Levante. Pero en Andalucía no tenemos una gran caja, desde el punto de vista del tamaño. Ente afinidades políticas y culturales, pactos y visiones más profesionales, las cajas de ahorros van conformando sus alianzas y cada vez hay menos posibilidades para elegir. Con la frustrada fusión entre Unicaja y CajaSur, Andalucía perdió el tren de constituir una entidad entre las diez grandes de España. Pero todavía queda una oportunidad. El Banco de España ha permitido a Cajasol optar a la subasta que se realice de la entidad cordobesa CajaSur. Y este hecho tiene algunas lecturas.
La primera, que el Banco de España ya no se fía tanto de que Unicaja pueda llevar a buen puerto otro proceso de fusión o integración, aunque esté en una situación financiera envidiable. Ya van dos intentos frustrados. La segunda conclusión, que considera a Cajasol capacitada para quedarse con la entidad cordobesa. La entidad sevillana salió airosa de un proceso de fusión entre El Monte y Caja San Fernando, y acaba de cerrar otro con Caja Guadalajara. Eso significa que hay experiencia, bagaje y buena mano. No podemos obviar que también haya podido haber una ayudita política, en el sentido de que el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, haya puesto toda la carne en el asador para que CajaSur se quede en Andalucía, toda vez que el resto de comunidades si tiene una gran caja. Ahora bien, al igual que Caja Madrid y Bancaja han pedido cerca de 4.000 euros para su integración, una futura unión entre Cajasol y CajaSur también requerirá de recursos adicionales.
De esta forma Andalucía tendría una entidad entre las diez primeras. Y podría incluso subir más puestos en la clasificación si, como se comenta en los mentideros, se produjese una hipotética SIP entre Cajasol y Unicaja, toda vez que Caja Granada se fue con el Levante a lo suyo. Pero no se engañen. Esto no es una reforma financiera sino intercambios de cromos. Hasta que las cajas no tengan un dueño claro y se tenga alejados a los políticos, no hay tal reforma.
La medida de la Junta de Andalucía de gravar con un impuesto los depósitos bancarios -con el que prevé recaudar más de 130 millones al año- puede quedarse en agua de borrajas o ir directamente contra el contribuyente, que más que castigado está siendo apaleado. La idea de la Junta -dicen- es incentivar la inversión. Es decir, quiere hacer huir el dinero de los depósitos hacia la inversión. Inversión ¿en qué? Pero si calcula recaudar ese dinero, poca inversión se va a hacer. Además, si hay algo que no hacen las entidades financieras hoy es invertir. Entre otras cosas, porque se dedican a comprar deuda del Estado y de las autonomías. Bancos y cajas ya cobran suficientes comisiones a los depositantes como para añadir otro concepto más. Pueden hacerlo si quieren, pero la entidad que no lo haga saldrá beneficiada. Así es que o los capitales se van a otra comunidad o te cobran por tenerlos en Andalucía. ¿Quién puede salir beneficiado de esta medida? Las entidades foráneas. Así es que bonito favor que hace la Junta a los suyos.
La falta de ingresos en la Administración andaluza se ha hecho notar y bien. El presidente de la Junta de Andalucía acaba de anunciar una subida importante de impuestos con la que, seguro, paliará parte de su déficit. Los que ganen más de 80.000 euros se pueden dar por fastidiados por no decir otra palabra. En el tramo autonómico del IRPF (el 50 por ciento), se les va a subir un punto más. Es decir, si hasta ahora tributaban al 21,5 por ciento, ahora lo harán al 22,5 por ciento. Sumado al tramo nacional, tributarán al 44 por ciento, hasta los 100.000 euros. Y eso si Zapatero no imita esta medida, lo cual está por ver (si la imita, tributarán al 45 por ciento). A partir de 100.000 euros y hasta 120.000, subirá otro punto. Y a partir de 120.000 euros, otro punto más. No digo que sean malos sueldos estos, pero desde luego no son gente rica. A los ricos se les deja fuera. Digamos que la medida va contra los bien asalariados. En otras comunidades autónomas se ha tomado una medida parecida pero a partir de 100.000 euros (caso de Baleares y creo que Cantabria); en Cataluña es a partir de 120.000 euros. Lo malo es que el resto de medidas impositivas anunciadas por Griñán van a ser soportadas por el común de los mortales: las que gravan los depósitos bancarios -que se lo pasarán a los depositantes-; las que gravan las bolsas de plástico -manda narices-; las que gravan las ventas minoristas de hidrocarburos etc. Todo un rosario de medidas impositivas. Insisto, las fuertes las van a soportar los buenos asalariados. Pero el resto las vamos a pagar todos por igual. Y esto fastidia mucho. Unido, claro está, a la subida de dos puntos del IVA prevista para julio. Más lo que se quiera subir la luz. Y teniendo en cuenta que los sueldos están bajando. Todo medidas progresistas que miran la sostenibilidad de Andalucía y España. Manda narices. Por no decir otra cosa.
A estas alturas de la jornada de huelga de los funcionarios públicos no parace que el seguimiento haya sido masivo. Realmente se trataba de una jornada de paro para protestar por la bajada de sueldos que, como toda bajada generalizada, siempre hay grupos de personas y colectivos más perjudicados que otros. Una protesta de este tipo me parece del todo apropiada, en el sentido de que hay que dar un mensaje a quien ha tomado esa decisión diciendole: amigo mío, has llegado tarde y mal. Si hubieras hecho tus deberes desde el principio no hubieramos llegado a esta situación. Así de claro y de sencillo. Y ahora, para no hacer agravios comparativos, pagan justos y pecadores. Todos. Salvo quienes trabajan en empresas públicas y organismos públicos autónomos. Si la jornada no ha sido secundada masivamente -son cosas que se intuyen pero difíciles de saber con certeza- es porque la gran mayoría de los funcionarios son responsables y no les apetece dejar de cobrar un día, porque no están los tiempos para eso. A esto habría que añadir que estos cuerpos de funcionarios dependen mucho de sus jefes, habitualmente puestos por el mandamameses de turno. Y eso trae sus consecuencias y nadie quiere ir de mal en peor. Es un pequeño detalle a tener en cuenta. El Gobierno seguramente saldrá diciendo que los funcionarios entienden las medidas y la situación. Pero ese mensaje sería tan falso como Judas. Lo soportan estoicamente y punto. Y los sindicatos no sé qué dirán. A ellos les interesa el seguimiento masivo para presionar al Gobierno. Si consideran que la jornada no ha salido según sus expectativas, se forjarán en la huelga general de final de mes, con motivo de la reforma laboral.
El patio está realmente revuelto. En estos días nos estamos jugando buena parte de nuestro futuro bienestar en dos reformas básicas: la reforma laboral y la reestructuración de las cajas de ahorros españolas. Tienen que estar cerradas antes de que termine el mes de junio. Zapatero ha puesto fecha del 16 de este mes para la primera. Lo que significa que el Gobierno ?que ya tienen preparada su reforma- intervendría imponiendo su criterio si antes no llegan a un acuerdo empresarios y sindicatos. Desde hace días se comenta en todos los círculos de poder que el acuerdo parece bastante improbable. Quizá por eso se han venido deslizando algunas de las medidas que el Gobierno pretende aplicar en su reforma en un intento de animar a las partes a llegar a una entente cordiale.
Entre esas medidas que integrarían la reforma laboral estaría la concreción de despido, llegando a los 33 días por año trabajado como máximo, frente a los 45 que se puede llegar en estos momentos. Esos 33 días quedarían reducidos a 20 días si la empresa está en una situación real de crisis. Esto es lo más llamativo, pero desde luego no es lo más importante por muy cuantificable que sea. Pero la pelea está en estas cosas. Tanto que la amenaza de huelga general por parte de los sindicatos está tomando cuerpo y comienzan a sonar los tambores para su preparación a finales de mes si se aprueba una reforma así. A Aznar le montaron la huelga por este tema, así es que imagino que a Zapatero también.
Me pareció más interesante ?y sorpresiva en labios socialistas- la propuesta del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán quien, en la clausura del Foro Antares, propuso que se consiguiera ?una mayor vinculación de los salarios a la productividad?. Y es que, efectivamente, el manido tema de la indemnización por despido ?así como sus causas- traería consigo males mayores si no está acompañado de medidas como la citada, además de una normativa laboral más flexible en las contrataciones; favorecer la movilidad; apostar por los contratos indefinidos, por la formación etc. Veremos si el Gobierno no hace otra chapuza. Antes lo chequeará con Bruselas, para que no le den otro tirón de orejas ante el público mundial y sigamos cayendo en el descrédito.
Griñán también dijo en la conferencia que dictó que ?Andalucía no va a poner obstáculos de tipo nacionalista a operaciones que sirvan para fortalecer a nuestra cajas. Pero me parecería un error que la reestructuración termine con el modelo de cajas de ahorros?, sentenció. En lo segundo tiene razón, porque vamos hacia la banquerización de las cajas a medio plazo, al menos de la mayoría, con el modelo que se está siguiendo. Algo que ya he denunciado en esta tribuna. Sobre la no oposición nacionalista a operaciones, entendimos que hablaba de Caja Granada -¿también CajaSur?-, que está a punto de firmar una SIP con otras tres formando un eje mediterráneo. Desde el punto de vista económico es una buena jugada que beneficiará a Granada. Pero el partido socialista andaluz está que trina con sus colegas orientales ?y la Junta-. Eso de ir por libre y no ser solidario con los demás. ¡Qué disgusto¡
En 1766, bajo el reinado de Carlos III, se produjo en Madrid el motín de Esquilache que poco a poco se fue extendiendo por otras provincias españolas. El origen del suceso histórico fue la publicación de un bando que prohibía el uso de la capa larga y el sombrero de ala ancha, pues con esa indumentaria muchos cometían fechorías y asaltos, y resultaba difícil a la autoridad poder identificar a los malhechores. Se trataba pues de una medida de seguridad para mantener el orden público. Sin embargo, por aquel entonces la sociedad española sufría momentos de escasez y crisis económica, con subidas generalizadas de los precios de productos básicos. Este hecho, junto con el malestar hacia varios ministros extranjeros -como el italiano marqués de Esquilache-, favorecieron las revueltas que acabaron con varias vidas y casi llegan a tomar el Palacio Real. Las polémicas artificiales sobre el uso y prohibición del burka o niqab a las mujeres en algunos lugares públicos de Lérida me recordaron el mencionado motín de Esquilache. Dice el ministro de Justicia que el uso de estas prendas que cubren todo el cuerpo, atenta contra la dignidad de las mujeres porque no permiten su identificación. Menuda necedad. Si van así es porque quieren. Ya sea por motivos religiosos, por moda o porque sí. Cierto que, por motivos de seguridad o reglamentación, en algunos lugares tendrán que identificarse o dejar ver algunos rasgos que son -ciertamente- los que más identifican a una persona: los ojos, el rostro y las manos. Si por dignidad de las mujeres se tratara tendrían que empezar por defenderla de los ataques denigratorios continuos en las series de televisión, en la publicidad, en espectáculos públicos etc. Además de otros pequeños detalles, como defender de la maternidad, algo que es propio solo de las mujeres. En todo caso, el burka se puede convertir en otro motín, al estilo Esquilache, pues tomando este asunto por excusa, bien sabemos que la situación social está un tanto tensa por la incierta situación económica, las altas cifras de paro y una reforma laboral en ciernes, que pueden traer algunos desordenes. Amen de los recortes generalizados en los salarios y otros impuestos que están por llegar. Así es que, ojito con las prendas de vestir, que podemos tener otros motines que emulen al de Esquilache y podrían tener como apellido Zapatero, Caamaño, Corbacho o Salgado.
Si los sindicatos mayoritarios de este país, UGT y CC.OO., y las organizaciones empresariales, aglutinadas en CEOE, no son capaces de llegar a un acuerdo a lo largo de esta próxima semana, para concretar una reforma laboral que reactive el mercado de trabajo significará su propio descrédito. Esta crisis, prolongada por la falta de acuerdos en distintas materias, donde todos los agentes implicados han escondido la cabeza bajo el ala, esperando tiempos mejores y huyendo del compromiso, requiere ?decía- de hechos concretos; de acuerdos. Ya ha habido tiempo para el diálogo. Y para demostrar que no ha sido un diálogo de besugos, hay que concretar. El Gobierno ?aunque tarde- ha empezado a decidir. Los empresarios se están llevando la peor parte, junto a los más de cuatro millones de parados. Los asalariados ?públicos y privados- se ajustan el cinturón. ¿No va siendo hora de que los sindicatos arrimen el hombro?
Me decía un pajarito de altos vuelos que las negociaciones finales para firmar una reforma laboral seria no presentan perspectivas halagüeñas. Si, finalmente, tiene que ser el Gobierno quien la acometa, porque no puede eludir esa responsabilidad, me pregunto para qué sirven los sindicatos. Firmar acuerdos de concertación cuando las cosas van bien, eso lo hace cualquiera. Y como hay que estar a las duras y a las maduras, en estos momentos se ve, se palpa, se comprueba para qué y a quién sirve una institución.
Sindicatos y empresarios llevan mareando la perdiz desde el inicio de la crisis. Al igual que el Gobierno, quien ya empieza a despertar a base de tortazos. Lo mismo le sucede a la Junta de Andalucía, quien va a seguir la misma tónica de recortes que el Gobierno Central. Los gobiernos autónomos tienen menos culpa ?e igual responsabilidad- de su tardanza, porque se tienen que ajustar a los Presupuestos Generales del Estado. Decía que la perdiz ya está mareada del todo. Si los sindicatos quieren legitimarse como una parte de la sociedad civil seria y responsable, tienen que llegar a un acuerdo. Muy irresponsables serían ?y perderían años de modernización- si su única salida por las medidas que está tomando el gobierno fuera convocar una huelga general. No digo que no merezca una huelga general este gobierno, digo que ahora sería tremendamente dañina. La podrían haber convocado hace un año o dos años, exigiendo al Gobierno que tomara decisiones. O coincidiendo con el número 4.000.000 de parados españoles, a modo reivindicativo. Pero ahora, ¿para qué?
No podemos olvidar que junto a las medidas para reducir el déficit público ?por la que se nos piden sacrificios a todos los ciudadanos- se han de tomar al mismo tiempo y de manera coordinada, otras medidas estructurales que reaviven la economía y vuelvan a generar empleo. Estamos con la reforma del sistema financiero en ciernes. Nos faltan muchas otras cosas, como reforma de la administración, reforma educativa y, por supuesto, la reforma laboral. Y aquí todos están haciendo sus sacrificios ? ¡incluso los políticos!-. Creo que va siendo hora de que los sindicatos se apunten al carro. A tirar del carro, quiero decir. Si no, también serán responsables del futuro desaguisado económico.
Decretazo al canto. Las medidas económicas del Gobierno, encaminadas a reducir el déficit público, se han aprobado en el Congreso por un voto de diferencia. Nadie de la oposición ha votado a favor de estas medidas que, por otra parte, son necesarias en su mayoría -tengo mis dudas en lo referente a las pensiones- y todavía quedan por llegar algunas más. Esto se llama victoria pírrica. Con mucho desgaste para el vencedor. Todos los grupos de la oposición no están dispuestos a salir quemados con estas medidas antipopulares. Y es lógico, porque quien ha llevado al país a esta situación es el actual Gobierno -ayudado por la coyuntura internacional-. Así es que los platos rotos los paga quien los ha roto. Si la situación en el Congreso es esta, cabe preguntarse con toda lógica qué sucederá en los proximos presupuestos generales del Estado. Y si se sigue la misma tónica de falta de apoyos, no sé a qué se espera para convocar elecciones anticipadas.
La Consejería de Educación de la Junta de Andalucía no ha tenido más remedio que dar marcha atrás y no podrá entregar libros gratuitos a los alumnos de ESO, como había prometido. Las cosas no deben de andar muy bien desde el punto de vista presupuestario. Indudablemente es una medida que habrán tomado muy a su pesar. Porque no es nada popular. Y además, en muchos casos, era una medida muy necesaria para la economía familiar de muchos hogares modestos. Lo que no sé es si se podría haber evitado otra partida. El año pasado, sin ir más lejos, se distribuyeron miles de ordenadores. ¿Qué prefiere? ¿Libros gratuitos u ordenadores gratuitos?
Lo único claro en este momento en CajaSur es que el Banco de España es quien ejerce su tutela y, por tanto, es la entidad más segura en el panorma de cajas. Sus depositantes pueden estar tranquilos. El futuro de la caja cordobesa, también depende de la entidad emisora exclusivamente. Ha salido dentro de la tutela de la administración andaluza. No hagan mucho caso de las declaraciones de los políticos, ni de los consejeros de la caja que están ahí por el hecho de ser políticos. Lo único que les preocupa es evitar responsabilidades y culpar de todo al Cabildo de la Catedral de Córdoba. Indudablemente, los representantes de esa institución eclesiástica, tienen la mayor de las responsabilidades en todo el deterioro de la entidad en los últimos años. Algo que ha sucedido, en mayor o menor medida, en todo el sector de cajas de ahorros. Y si el Banco de España tiene que pedir responsabilidades, las pedirá. Tranquilos. También se le pueden pedir responsabilidades al Banco de España. Y a la Junta de Andalucía. Incluso a Unicaja. El grado de corresponsabilidad de estos agentes es directamente proporcinal al grado de responsabilidad que han tenido en este proceso. En mi opinión, viciado desde un principio. Pero ahora de lo que se trata es de salvar la entidad cordobesa y de asegurar su futuro. Y de asegurar los máximos puestos de trabajo, cosa que solo podría hacerse con entidades que no tengan excesiva presencia en Andalucía. Ciertamente hubiera sido bonito crear una gran entidad andaluza, pero forzar la naturaleza de las cosas tiene estos peligros.
Es más fácil recortar el gasto que generar ingresos. Y a falta de no saber lo segundo, el Gobierno ha tenido que tirar finalmente la toalla y meter la tijera en lo primero. Pero aún siendo más sencillo disminuir gasto, no hay cultura ni el Gobierno ni en las Comunidades Autónomas para acometerlo. La única cultura -y perdón por llamarlo así- que venía existiendo ha sido la del despilfarro del gasto. Y ahora, a base de palos, vamos a aprender todos los ciudadanos lo que significa una crisis. Por que si hasta la fecha todavía había alguien en este país que no lo sabía, después de las medidas tomadas por el Gobierno, ya lo van a saber todos: funcionarios y pensionistas incluidos.
Mucho se ha escrito y hablado en los últimos días sobre las medidas tomadas por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para atajar el déficit público español, y es prácticamente unánime que la responsabilidad de las mismas es del mismo presidente. Dice que las acomete por responsabilidad. Y es cierto, pero porque nuestro colegas europeos le han obligado a ello. Y porque lleva dos años dudando ? y engañando- sin acometer otras medidas que podrían haber evitado llegar a este punto. Y, efectivamente, no parece que se pueda hacer ahora mucha más de lo que están haciendo. Como este punto está meridianamente claro, salto a otro.
Las medidas de recorte del gasto van a afectar más directamente a los funcionarios públicos, empleados del sector público y pensionistas. He de decir ?quizá con el viento en contra- que los recortes salariales ?con una media del 5 por ciento- y la congelación de las pensiones no van a suponer un daño excesivo en las economías particulares de estos colectivos, y en cambio, sí que ayudarán a tapar agujeros a la cosa pública. Lo que realmente molesta de estas medidas es que se hayan hecho de un día para otro, sin avisar, maltratando las distintas circunstancias de cada empleado público, con el solo criterio de sus ingresos. Y molesta que los empleados de los organismos y empresas públicas sean tratados de otra manera. El sector privado ya ha pasado por este proceso, en la mayoría de los casos, mucho más doloroso y de manera más traumática.
Pero atención. Estas medidas de recorte son las primeras que se acometen en serio. El gasto del sector público se va a ver sometido, en los próximos presupuestos del Estado y de las Comunidades Autónomas ?incluida Andalucía, evidentemente- a unos recortes importantes. Que también influirán en las menores inversiones y, por tanto en el crecimiento de nuestra economía. Lo que significa que vamos a tardar más tiempo en salir de la crisis y en generar empleo. Junto a los recortes el Estado necesita seguir buscando vías alternativas de ingresos. Por eso nadie descarta nuevos impuestos en el futuro. Y no solo a los más ricos. Si no a los de siempre. Los asalariados. La clase media en general.
Dicho lo cual, y aunque ustedes no crean en estas medidas y este Gobierno, sí que es importante mantenerse firme. Confiar en el trabajo que ustedes mismos realizan con esfuerzo. Para que se den las circunstancias mínimas para seguir invirtiendo, seguir consumiendo y seguir viviendo con la mayor normalidad posible. Nos haremos un favor muy grande.
Me dirijo a los funcionarios y empleados del sector público, español y andaluz. Saben mejor que nadie las medidas que ha tomado el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero sobre la reducción de los salarios según tramos salariales, con una media de reducción del 5 por ciento. Algo que se va a ampliar -no sabemos en qué medida- a quienes trabajan en organismos y empresas públicas. También en Andalucía y en todas las Comunidades Autónomas. Son medidas que se hacen necesarias en estos momentos en los que el Estado tiene que recortar gasto porque no hay ingresos para mantener una estructura que ha ido creciendo paulatinamente. Medidas que en el sector privado ya se han tenido que tomar unilateralmente en muchos casos, con recortes de mayor proporción y con destrucción de empleo, cosa que no ha sucedido todavía en el sector público. Honestamente considero que estos recortes se podían haber evitado hoy si en los meses y años precedentes se hubiera seguido una política más previsora y realista de la situación. Han tenido que ser nuestros colegas europeos y no europeos -Estados Unidos, en concreto- quienes hayan metido en cintura al presidente del Gobierno y, por ende, al país. Y eso es una grave responsabilidad, por incumplimiento de las propias tareas que a uno le competen. Había información suficiente de que había que tomar medidas menos traumáticas con anterioridad. Hay -y ha habido- ministros que han intentado hacer entrar en razón a Zapatero sobre la necesidad de tomar esas medidas antes, sin éxito. ¿Por qué se ha enrocado el presidente del Gobierno? No tengo la menor idea. Pero desde luego no basta con asumir la responsabilidad personal de los sufrimientos ajenos. Eso, en política, y en la vida misma, se paga de otra manera. Si uno pierde el norte, se le retira a un lugar donde no pueda hacer daño y se acabó. Vamos, me parece de sentido común.
Cuando salieron a la luz los sucesos que originaron la crisis financiera mundial hace tres años, todo el mundo se escandalizaba de cómo unos bancos podían vender en forma de bonos, préstamos hipotecarios basura. Y cómo otros bancos podían comprar esos bonos sin las suficientes garantías. Eso produjo muchas pérdidas de dinero de particulares. En Estados Unidos, en Europa y en España. Y eso fue posible porque la venta y la compra de esos bonos representaban unos sustanciosos ingresos para las entidades que operaban y los directivos que las ejecutaban vía comisiones. ¿Qué ha pasado con esa situación? ¿Quién ha metido el dedo en la llaga en España? ¿Qué otras prácticas podrían resultar abusivas en nuestro libre mercado y nadie hace nada?
Por debajo de la crisis económica actual y de sus grandes cifras de déficit, paro etc. se esconden una serie de prácticas -posiblemente abusivas-, que se han convertido en costumbre y que, precisamente por eso, requieren de una atención que no termina de llamar la solicitud de quienes nos gobiernan. Quizá porque la ética es un arte del que todo el mundo habla y se vanagloria de saber y practicar. Pero la realidad entre lo que se practica y lo que se habla dista mucho de parecerse. Y provoca unas situaciones de injusticia social que claman una serie de reformas. Les pondré algunos ejemplos.
Usted pierde un avión y tiene necesidad de acudir a una ciudad por una cuestión familiar grave. No tiene más remedio que coger el que salga inmediatamente después. ¿Precio del billete? Pongamos 500 euros, cuando te cuesta ordinariamente cien. La compañía sabe que quien compra un billete a última hora es por necesidad y pone esos precios más altos. Lo mismo le puede ocurrir con el AVE u otro medio de transporte. ¿Es justo aprovecharse de esa necesidad?
Hay compañías que tarifan sus servicios mediante ordenadores programados que no hacen caso de incidencias particulares. Te cobran y punto final. Si no reclamas, adiós muy buenas, y unos euros que pierdes. Casi te cuesta más reclamar que dejar pasar el asunto. Mediante este sistema ?sobre todo en entidades con miles o millones de clientes- hay empresas que ingresan millones de euros. ¿Es justo aprovecharse de estas situaciones?
Es verdad que a la Hacienda pública se le intenta engañar lo más posible y ?más ahora- es la última en cobrar. Pero también es verdad que Hacienda para cobrar sus deudas ?más ahora- abusa de su posición reclamando a los proveedores de sus deudores el pago de facturas futuras hasta liquidar la deuda. Lo cual es ?casi seguro- ilegal. ¿Es justo aprovecharse de estas situaciones? Podríamos seguir enumerando prácticas abusivas en las relaciones comerciales y contractuales entre privados y con la administración. Usted seguramente tendrá casos vividos en primera persona. Y no se trata solo de denunciar estas situaciones y aplicar leyes que las combatan, sino también de que cunda una ética sana que lleve a cada uno a evitar que se produzcan situaciones injustas. No siempre la ética y la ley van juntas de la mano ¿Quién le pone el cascabel a este gato pulgoso?
Está claro que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no quiere ser responsable de los ajustes que son necesarios en la economía española como consecuencia de una crisis que no supo prever ni ha sabido manejar por falta de iniciativa y miedo al compromiso. Sus previsiones de presunta recuperación no han satisfecho a la Comisión Europea que ha exigido a España mayor esfuerzo en la reducción del déficit para este año y el siguiente, con la finalidad de que España cumpla -esta vez de verdad- con el objetivo de que el déficit del Estado sea del 3 por ciento en 2013. Poca credibilidad debe de ofrecer el presidente del Gobierno cuando Bruselas tiene que actuar así. Y eso va a suponer ajustes que notaremos los ciudadanos. Seguramente dirán que es por culpa de Bruselas.
Reunión en la cumbre el pasado miércoles por la mañana en la Moncloa entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, en medio de importantes turbulencias económicas y financieras a cuenta de la crisis griega. Pero oigan, lo importante para nosotros ahora no es Grecia ?es importante para los griegos y luego para los europeos- sino España. Imagino que hablarían de varias cosas pero lo único que salió en claro de esa reunión ?lamentablemente- es que los dos se pondrán a trabajar conjuntamente para reformar de una vez por todas el sistema financiero por lo que respecta a las cajas de ahorros, dándose de plazo tres meses. Algo es algo. Eso significa una nueva ley de cajas y cerrar definitivamente el mapa de fusiones en el sector. Mucha presión van a tener que imprimir en el sector para que en tres meses puedan concluir esta labor en la que hay demasiados actores y unos cuantos años intentando que cada uno, por las buenas, llegara a soluciones de consenso.
Hace tiempo señalaba en este recuadro que se estaba formando una pinza sobre el sector de cajas para empujarlo a reconvertirse porque él solito no estaba siendo capaz, salvo algunas honrosas excepciones. He aquí la prueba de que así era. De todas formas, aunque el Gobierno tiene el Boletín Oficial del Estado, el Banco de España la autoridad sobre las cajas, y el Partido Popular la llave en las entidades de ahorro para llegar a consensos, hay otros actores que se tienen que sumar a la solución. Los gobiernos de las comunidades autónomas ?que sean del partido que sea seguirán velando por sus intereses regionales hasta que se cambie la ley-, los sindicatos e impositores ?que también se sientan en los consejos de las cajas- y, finalmente, los ejecutivos y consejos de administración que, habitualmente, tienden a funcionar con cierta autonomía de sus mayores, es decir, partidos y sindicatos. Con el gran reto de que, si la reforma sigue para adelante, el protagonismo futuro de estos actores tendrá que disminuir hasta ser simbólico. Lo cual es bueno para las cajas y para el sistema financiero. Me explico.
Al margen del futuro mapa cajero español ?en Andalucía parece claro que girará entorno a Unicaja y Cajasol como precursoras de procesos de integración- que terminará reducido a una quincena de entidades, lo que necesitan las cajas son recursos propios o de capital para afrontar la actual situación, porque la vía de endeudamiento se está agotando. Esto supone, de hecho, privatizar las cajas de ahorros. Una reclamación histórica de la banca, su gran competencia. Y evidentemente, nadie va a meter su dinero en una entidad si luego no puede mandar sobre ella. La nueva ley tiene que ser meridianamente clara en este proceso, porque si no nadie querrá participar en el capital de una entidad en el que sigan mandando políticos y sindicalistas, con todo respeto.
Mis dudas básicas son dos. ¿Estará listo en tres meses todo este proceso? Y, ¿quiénes serán los compradores de las cajas? ¿Otros bancos? ¿Empresas? ¿Particulares? ¿Instituciones extrajeras? En teoría todos estos actores son susceptibles de ser los futuros accionistas de las cajas de ahorros.
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