Blog: El Almanaque de Sevilla
...nunca te pareció fácil. Sobre todo después de tanto vivido, de tanto contado, de tanto sentido, de tanto compartido. Más de tres años de un rincón que se convirtió en gran estancia, que se narró en las ondas de la radio, que se escribió en un viejo ordenador, que se convirtió en un libro con una historia para cada día del año. Hubo almanaque en las ondas, en el papel y hasta almanaquito de bolsillo. Historias e historietas. Las escribiste con dedicación pero con el placer de ser escuchado, con emoción pero con el placer de ser compartida, con trabajo pero con la satisfacción del deber cumplido. Unas veces fueron historias, otras veces recuerdos, otras veces experiencias compartidas; otras, imaginación pura y dura. Y Sevilla. Y los sevillanos. Y aquellos de tantos lugares que te siguieron. Cuando echas la vista atrás sólo encuentras emociones que agradecer. Quizás no tengas vidas para agradecer todo lo que te dieron los que pasaron por tu rincón. Unos desde el principio y otros al final, unos regulares y otros irregulares, unos conocidos y otros eternamente anónimos. Muchos, de la familia. Todos, una cita irrenunciable a la que acudir con la debida compostura, como los noviazgos formales... Una cita con más de trescientos cincuenta encuentros, con miles de diálogos, con cientos de fotos para el recuerdo. Un lugar donde se contó, se narró, se susurró y hasta se gritó, siempre dentro de un orden... En fin, no es momento de hacer más balances. Lo escrito, escrito queda. Lo dicho, dicho queda. Porque te llegaron días en los que pensaste que no acudías a las citas con la regularidad debida. Otras ocupaciones te impedían dedicar el tiempo necesario a tu rincón. Quizás el tiempo te alcanzó. Algún día contaste que llevamos la vida en traje de reloj. Un reloj con el tiempo cumplido. Ya pondrás en hora otros relojes en otros rincones. El de aquí te ha dicho que es el momento de decir adiós. Con agradecimiento. Con emoción. Con satisfacción. Con el deseo de que el nuevo almanaque les traiga lo mejor. Ustedes ya me lo trajeron. Gracias y hasta siempre.